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No dejes que completar el CMR te tome por sorpresa: todo lo que necesitas saber sobre la carta de porte internacional

Don’t let filling out the CMR catch you off guard – everything you need to know about the international consignment note

Péter Zsolt Turcsi |

A la mayoría de las personas no les dice mucho la expresión inglesa „Convention on the Contract for the International Carriage of Goods by Road” o la francesa „Convention relative au contrat de transport international de merchandises par route”. Quizá más de uno se haya encontrado con su traducción como „Contrato de transporte internacional de mercancías por carretera”, pero la abreviatura que en el lenguaje cotidiano se conoce simplemente como CMR nos acerca enseguida a la idea de que, a continuación, hablaremos con más detalle del documento de carta de porte internacional que acompaña a la mercancía.

 

¿Qué es exactamente el CMR?

Quienes trabajan a diario en el transporte internacional tienen el documento CMR en sus manos todos los días, pero probablemente pocos se detienen a pensar en todo lo que hay detrás de estas tres letras. Tras la Segunda Guerra Mundial, el transporte internacional recibió un nuevo impulso, pero el hecho de que los distintos países contaran con normativas propias sobre los detalles del transporte dificultaba enormemente la resolución de casos problemáticos y disputas en envíos erróneos. Como respuesta, el 19 de mayo de 1956, en Ginebra, apenas medio año antes de la crisis de Suez y de la revolución húngara, se reunieron los representantes de aquellos países que, bajo el amparo de la ONU, acordaron aplicar normas comunes al transporte de mercancías entre sus países.

Como resultado, el 19 de mayo de 1956 los representantes de nueve Estados firmaron el convenio, que entró en vigor en el verano de 1961, y a lo largo de las décadas transcurridas desde entonces el número de países incorporados al sistema CMR ha seguido ampliándose de forma continua, de modo que hoy en día lo aplican cerca de 60 Estados (la mayoría son países europeos y de Asia oriental, aunque entre los firmantes también figuran, por ejemplo, Marruecos y Túnez). Hungría firmó el convenio en 1970 y posteriormente lo promulgó mediante el Decreto-Ley n.º 3 de 1971.

Según el convenio mencionado, el CMR es el documento que acompaña a la mercancía y, al mismo tiempo, también es un contrato, que celebran entre sí el remitente y el destinatario de la mercancía transportada con la participación del transportista. Al emitir el CMR, las partes implicadas aceptan que, en cualquier caso problemático, considerarán aplicables y vinculantes para ellas las disposiciones recogidas en el convenio.

¿En qué casos es necesario emitir un CMR?

Según la formulación oficial, el ámbito de aplicación del CMR se extiende a todo contrato que tenga por objeto el transporte de mercancías por carretera, en vehículo de motor y a cambio de una remuneración, cuando el lugar de recepción y el lugar de entrega de la mercancía se encuentren en dos países distintos, con independencia de la sede del remitente y del destinatario. Veamos algunos ejemplos prácticos:

  • Si el transporte tiene lugar entre dos empresas con sede en Hungría, pero la mercancía se envía a una sucursal en el extranjero de una de ellas, hay que cumplimentar un CMR.
  • Si una empresa extranjera transporta mercancía desde el extranjero a Hungría, también es necesario cumplimentar un CMR.
  • Si una empresa con sede en el extranjero transporta mercancía desde su centro en Hungría hasta el centro en Hungría de otra empresa, la mercancía no necesita ir acompañada de un CMR.
  • Un ejemplo más extremo sería si el transporte de Hungría a Austria se realizara en carro de caballos: en ese caso no sería necesario cumplimentar un CMR, ya que este solo se aplica al transporte en vehículo de motor.

También es importante destacar que no solo hay que cumplimentar un CMR cuando ambos países afectados son parte del convenio CMR, sino que basta con que el lugar de carga o de descarga de la mercancía se encuentre en un país incluido en el ámbito de aplicación del convenio.

Asimismo, conviene saber que, aunque según lo anterior el CMR solo se aplica al transporte por carretera, en él también se incluyen los casos en que una parte del transporte no se realiza por carretera, sino por ferrocarril, por vía marítima o aérea, siempre que durante ese proceso la mercancía no se transborde. Por ejemplo, cuando en un envío con destino a Gran Bretaña el camión es transportado por un tren de mercancías bajo el canal de la Mancha, o cuando en un transporte de Hungría a Sicilia el camión cruza el estrecho de Mesina en ferry, eso no supondrá una interrupción del transporte por carretera, por lo que sí habrá que cumplimentar un CMR y su validez abarcará todo el transporte. Más adelante también podrás leer con mayor detalle quién es legalmente responsable de la mercancía en esos tramos.

Cómo rellenar el CMR

Como ya hemos mencionado, el CMR debe cumplimentarse cuando la mercancía se mueve entre países y uno de ellos es parte del convenio. Al cumplimentar el documento CMR, los firmantes, en la práctica, celebran entre sí un contrato por el que aceptan considerar aplicables a ellos las disposiciones del convenio para la totalidad del transporte, y actuarán de conformidad con lo dispuesto en él.

En cuanto a su formato, no existe una prescripción rígida; el convenio solo determina cuál es el contenido de los datos y qué información es necesario registrar. Aun así, conviene utilizar un impreso previamente confeccionado, ya que eso también nos ayuda mucho a saber exactamente qué debemos consignar en él, y gracias a su carácter multilingüe es muy probable que todo el mundo que tenga el documento en sus manos lo entienda. Al mismo tiempo, también facilita el trabajo del personal administrativo, porque si se encuentran a diario con la misma plantilla, localizarán mucho más rápido la información importante para ellos. Los formularios disponibles también en Convoy Truck Shop ya incluyen al salir de imprenta la cláusula „Incluso en caso de pacto en contrario, el transporte se regirá por las disposiciones del Convenio de Transporte Internacional de Mercancías (CMR).”, que también debe figurar en el acuerdo cuando este no se formaliza mediante la cumplimentación de una plantilla ya preparada. Otra ventaja del modelo preimpreso es que funciona como papel autocopiativo, es decir, tanto si hay que rellenar un CMR de 4 copias como un CMR de 6 copias, basta con consignar los datos en una sola hoja, a diferencia de las versiones que se pueden imprimir desde internet, en las que hay que escribir lo mismo cuatro o seis veces.

¿Cuántos ejemplares debo rellenar?

Según el texto del convenio, el CMR debe rellenarse obligatoriamente en 3 ejemplares, de los cuales uno será para el remitente de la mercancía, otro para el destinatario y otro para el transportista. Hoy en día, lo habitual es encontrarse con cartas de porte de 4 y 6 ejemplares, cuyas hojas son de diferentes colores, lo que facilita su identificación. Dado que dentro de la UE no existen fronteras aduaneras, para las mercancías transportadas dentro de este territorio basta con rellenar el impreso de 4 ejemplares (ese ejemplar adicional respecto a los tres obligatorios puede ser necesario, por ejemplo, cuando el transporte lo realizan dos transportistas distintos). Sin embargo, en los transportes que cruzan las fronteras aduaneras exteriores de la UE necesitaremos un CMR de 6 ejemplares, para disponer de suficientes copias además de las anteriores, por ejemplo también para el despacho aduanero.

Si la cantidad de mercancía a transportar solo puede cargarse en dos o más vehículos, tanto el remitente como el transportista pueden exigir que se emitan tantas cartas de porte como vehículos se utilicen para el transporte. Una vez cumplimentado, el documento es firmado y sellado tanto por el remitente como por el transportista. Un consejo práctico es que, como transportista, conviene escanear el CMR o, aún más sencillo, hacerle una foto, para que, si surgen dudas o problemas una vez finalizado el transporte, también tengamos en nuestras manos algo con lo que poder demostrar los detalles del porte.

¿Qué debo escribir y dónde?

En principio, el CMR lo cumplimenta el remitente de la mercancía y, a continuación, el transportista rellena los campos necesarios; finalmente, ambos firman el documento. Seguramente esto resulte obvio, pero por exhaustividad conviene aclarar que debe rellenarse con bolígrafo, evitando así modificaciones no deseadas. En el caso de las empresas más grandes, por supuesto, también se practica el rellenado mecanizado, y solo la firma se añade a mano. Veamos qué datos deben figurar en cada uno de los campos:

  1. Remitente: El nombre y la dirección de la empresa que encarga el transporte al transportista. Aquí, por lo general, suele bastar con el sello, sin necesidad de cumplimentar todos los datos a mano. No obstante, es importante que, si se añade al CMR algún dato mediante sello, se haga en los 4 o 6 ejemplares.
  2. Destinatario: El nombre y la dirección de la empresa a la que debe entregarse la mercancía al final del transporte. Por tanto, no se trata de la dirección de entrega, sino del domicilio social registrado de la empresa. Al igual que en el punto anterior, aquí también es válido rellenarlo con sello, si se dispone de él.
  3. Lugar de entrega de la mercancía: El país y la ciudad a donde se transporta la mercancía. Puede tratarse del domicilio social de la empresa destinataria (véase el punto 2) o, por ejemplo, de una de sus instalaciones.
  4. Lugar y fecha de recepción de la mercancía: Dónde y cuándo el transportista recibe la mercancía. Al igual que en el punto anterior, esto también puede diferir de los datos que figuran en el punto 1 si la recogida efectiva de la mercancía no se produce en la sede del remitente.
  5. Documentos adjuntos: Aquí deben indicarse los documentos que acompañan a la mercancía. Puede tratarse, por ejemplo, de una factura, un albarán, un ticket de pesaje, una lista de embalaje o, en función del tipo de mercancía, de algún otro documento específico.
  6. Marcas y números: Aquí pueden figurar el número de bultos, sus marcas y sus números de serie. Si entre los documentos adjuntos figura, por ejemplo, una factura detallada, aquí podemos hacer referencia a su número, ya que contiene la cantidad total de mercancías desglosada. En caso de transporte ADR, sus detalles también deben consignarse en esta sección.
  7. Número de bultos: Conviene expresar la cantidad de mercancía en una unidad de medida que el transportista pueda comprobar, por ejemplo, en palés.
  8. Modo de embalaje: Relación de los tipos de embalaje utilizados para el transporte, por ejemplo, palé, cartón o film.
  9. Descripción de la mercancía: Como el documento dispone de poco espacio, conviene describir la mercancía solo de forma breve o abreviada, con una denominación genérica.
  10. Número estadístico: En este apartado pueden consignarse números identificativos de la mercancía transportada, como el código NHM (nomenclatura armonizada de mercancías), el código TARIC (arancel integrado de las Comunidades) o, en el caso del transporte de vehículos, su tipo, matrícula y número de bastidor.
  11. Peso bruto: El peso total de la mercancía transportada, es decir, mercancía y embalaje conjuntamente. Como remitentes, al rellenar el CMR podemos favorecer al transportista si, al indicar el peso bruto, no calculamos al gramo exacto, sino que dejamos cierto margen, para que el vehículo no quede exactamente en el límite máximo permitido y así el transportista no arriesgue una posible sanción.
  12. Volumen: El equivalente del punto anterior; si la mercancía es líquida, aquí debe consignarse su cantidad en m3.
  13. Instrucciones del remitente: Aquí pueden indicarse instrucciones dirigidas al transportista, como la ruta prescrita, las áreas de aparcamiento designadas, el lugar del despacho aduanero, los puntos de cruce fronterizo, la temperatura de transporte o los intervalos horarios de recepción en terminales. Pero también pueden escribirse aquí otras informaciones, como el peso de los materiales de embalaje utilizados. La información que se incluya aquí puede verse muy influida por el tipo de mercancía transportada.
  14. Reembolso: Debe cumplimentarse en el caso de que el transporte se pague al transportista. En términos generales, puede decirse que los puntos 14, 15 y 19, relativos a cuestiones financieras, no suelen rellenarse y permanecen vacíos en la gran mayoría de los casos.
  15. Disposiciones sobre el pago del porte: Qué parte de las implicadas en el transporte paga el coste del porte.
  16. Transportista: Este apartado lo rellena el transportista (nombre, dirección, país). Aquí también suele bastar con el sello de la empresa transportista.
  17. Transportistas sucesivos: Debe cumplimentarse en caso de que la totalidad del transporte no la realice un único transportista. Un ejemplo puede ser si, debido a una avería técnica, hay que transbordar la mercancía del vehículo original a otro, o si la mercancía se descarga en un centro logístico y desde allí la lleva otro transportista.
  18. Reservas y observaciones del transportista: Desde el punto de vista del transportista, este es uno de los apartados más importantes, donde pueden incluirse todas sus observaciones. Conviene comparar los datos consignados en el CMR (número de bultos, marcas, números de serie) con la mercancía realmente cargada, y dejar constancia si, a su juicio, la mercancía no está bien embalada o ya presenta defectos en el momento de la carga. También es aconsejable anotar si no ha podido comprobar, por algún motivo, la cantidad o el embalaje de la mercancía (por ejemplo, si según las instrucciones de alguna de las partes el conductor no puede estar presente durante la carga). Las reservas anotadas aquí conviene hacerlas firmar tanto al remitente como al destinatario al final del transporte, ya que en caso de problema así puede acreditarse, por ejemplo, que la carga no se dañó durante el transporte, sino que ya salió en esas condiciones. También debe dejarse constancia de si el remitente o el destinatario no permitieron anotar las reservas en el CMR, o si el remitente o el destinatario se negaron a firmarlas pese a la solicitud del transportista. Aunque no existe una única lengua determinada para cumplimentar el CMR, en la casilla 18 conviene anotar las reservas en inglés o en otra lengua de uso internacional, o incluso en la lengua del país afectado. En este sentido puede ser de ayuda el documento multilingüe correspondiente que puede descargarse desde la página de la Asociación Húngara de Transportistas por Carretera o directamente desde la página de la Unión Internacional del Transporte por Carretera (IRU). Como el espacio en el CMR es limitado, aquí también pueden anotarse los códigos que figuran en la lista de reservas, de modo que más adelante también sea posible identificar con precisión cuál fue exactamente el problema.
  19. A pagar: El valor de la mercancía que el destinatario paga al conductor del transportista si el importe no se liquida mediante transferencia bancaria del destinatario al remitente. Según la definición original del convenio, aquí también pueden reflejarse los costes relacionados con el transporte surgidos durante este (por ejemplo, aranceles). Hoy en día, por lo general, este campo suele dejarse en blanco.
  20. Acuerdos especiales: Cualquier otra información, por ejemplo, que la mercancía solo se recibirá en un momento determinado.
  21. Lugar y fecha de expedición
  22. Firma y sello del remitente: En principio, el CMR lo rellena el remitente de la mercancía; sin embargo, si por alguna razón lo hace el transportista, este no puede firmar este apartado. El transporte internacional debe ir acompañado en todo caso por un CMR, por lo que, en última instancia, este campo debe quedar en blanco.
  23. Firma y sello del transportista: Aunque el remitente no haya firmado la casilla 22 que le corresponde, el transportista debe firmar aquí obligatoriamente el documento y estampar el sello de la empresa transportista.
  24. Recepción de la mercancía, firma y sello del destinatario: Lo cumplimenta el destinatario en el momento de la entrega de la mercancía.
  25. Vehículo del transportista, matrícula, carga útil: En el caso de vehículos con remolque, aquí deben indicarse tanto la matrícula de la tractora como la del remolque.

Las casillas del documento CMR que no sean relevantes para el transporte de que se trate o para las que no se disponga de información deben dejarse en blanco. Los campos de cumplimentación obligatoria aparecen en la lista anterior en negrita. También es obligatorio indicar que el transporte está sujeto a las disposiciones del Convenio. Esto es importante porque, en su ausencia, toda responsabilidad por los costes o daños que surjan recae sobre el transportista. Por eso, en el modelo que puede adquirirse en Convoy Truck Shop esta frase ya aparece impresa. Además de la información obligatoria, las partes pueden recoger en el documento cualquier otro dato que consideren necesario para el transporte en cuestión, por ejemplo, la prohibición de transbordo, el importe del contra reembolso, el valor de la mercancía, el plazo de entrega o la lista de documentos entregados.

Responsabilidades durante el transporte

  • El transportista es responsable del retraso en el transporte. Esto quizá ni siquiera necesita explicación.
  • El transportista también asume la responsabilidad cuando utiliza el servicio de otra persona, por ejemplo, cuando un empleado suyo realiza el transporte.
  • El transportista es responsable de la pérdida total o parcial de la mercancía. Queda exento cuando ello se deba a un vicio propio de la mercancía, a una instrucción del titular del derecho (quien en ese momento puede disponer de la mercancía), o a una causa que el transportista no haya podido evitar. Sin embargo, si la causa es atribuible al estado defectuoso del vehículo de transporte, la responsabilidad sigue recayendo sobre el transportista, incluso aunque el vehículo utilizado fuera alquilado y no de su propiedad.
  • Por eso también es importante consignar por adelantado en el CMR todas las circunstancias e instrucciones, ya que, por ejemplo, si el daño en la mercancía se produjo por una lona abierta y en el CMR las partes acordaron que el transporte se realizara con lona abierta, el transportista quedará exento de responsabilidad. Del mismo modo, si la mercancía se transporta sin embalaje y por su propia naturaleza puede dañarse, pero la ausencia de embalaje se consignó en el CMR, ese daño tampoco será culpa del transportista.
  • Junto con la carta de porte elaborada, el remitente de la mercancía debe entregar al transportista todos los documentos que puedan ser necesarios para el despacho aduanero o para otros procedimientos administrativos, así como informarle sobre ellos. Si esto no sucede y por esa falta se produce un daño o un coste adicional en el transporte, el transportista no podrá ser considerado responsable por ello.
  • También es importante que, si el transportista hizo todo lo posible para evitar un daño, pero la protección que ofrecía el vehículo no lo permitió, y además cumplió todas las instrucciones que recibió respecto a la mercancía (incluso durante el trayecto), no podrá ser considerado responsable de los daños que pudieran haberse producido por la propia naturaleza de la mercancía. Por ejemplo, si la mercancía transportada es atacada por roedores o gusanos, si la cantidad de líquido transportado disminuye por evaporación normal, o también en el caso del transporte de animales vivos, que quizá sea un ámbito aún más delicado.
  • No obstante, es importante señalar que corresponde al transportista demostrar que el daño se produjo por las causas anteriores y no por culpa suya. Si el porte es realizado por varios transportistas, cada uno de ellos responde de la ejecución del transporte en su conjunto. Aquí puede existir una excepción en la condición que ya mencionamos anteriormente, cuando un tramo del transporte se realiza sin transbordo en otro medio. Pero ¿qué significa esto en la práctica? Tomando como base un ejemplo citado antes: si entre Francia y Gran Bretaña descarrila en el túnel ferroviario el tren de mercancías que transporta también al camión, y a causa de ello se daña la mercancía, entonces deberá considerarse como si todo el transporte se hubiera realizado por ferrocarril, por lo que el transportista quedará exento de toda responsabilidad.

Por lo tanto, lo esencial desde el punto de vista del transportista es la diligencia, la información y el seguimiento de las instrucciones recibidas del titular del derecho, así como consignar de antemano en el CMR todos los riesgos posibles. Si, por ejemplo, las preocupaciones relativas al embalaje y las circunstancias que las respaldan no figuran en el CMR junto con su justificación, entonces debe presumirse que en el momento de la carga la mercancía todavía estaba en perfectas condiciones.

Hemos mencionado que para el transportista es importante seguir las instrucciones recibidas del titular del derecho, pero ¿cuándo y quién dispone realmente de la mercancía? En esta cuestión, el límite lo marca, en principio, la entrega del segundo ejemplar del CMR al destinatario. Antes de ello, el remitente puede decidir, por ejemplo, que la mercancía se envíe a otra dirección o que el transportista no continúe el transporte. Naturalmente, los costes adicionales derivados de ello deberán ser reembolsados al transportista. Sin embargo, una vez entregado el CMR al destinatario, este pasa a ser el titular del derecho, y el transportista debe seguir sus instrucciones. Por supuesto, tampoco esto es inamovible: si las partes quieren apartarse de ello, deben dejarlo reflejado en el CMR. Todo esto también pone de relieve por qué es importante que, en el lugar de descarga, el destinatario de la mercancía firme el punto 24 del CMR.

Los ejemplos destacados anteriormente quizá pertenezcan a los ámbitos más importantes, pero quien quiera conocer todos los detalles y no se asuste ante el lenguaje jurídico, a menudo complejo, puede encontrar útil consultar la ya mencionada normativa nacional del CMR.

¿Qué cabe esperar en el futuro?

Quizá muchas personas piensen que lo seguro es lo que está escrito en papel y tienen en la mano. Así ocurre también con el habitual CMR de 4 o 6 ejemplares, pero hay que aceptar que, al igual que en casi todos los ámbitos del mundo, la documentación del transporte también se está volviendo cada vez más electrónica, y el CMR no será una excepción.

En febrero de 2008 se elaboró un protocolo complementario al convenio CMR original de 1956, que en la práctica abrió la puerta a la documentación electrónica. Esta ampliación entró en vigor en el verano de 2011 y, en los más de 10 años transcurridos desde entonces, se han adherido a ella 34 países. También sería conveniente introducirla cuanto antes en el mayor número posible de países, ya que —especialmente en Europa— un transporte suele afectar a varios países de tránsito, y si en alguno de ellos no se aplica el eCMR, el transportista deberá llevar consigo también el documento CMR cumplimentado en papel para los controles de las autoridades de esos países. La primera implantación real del eCMR tuvo lugar en enero de 2017, y desde entonces este sistema ya funciona entre España y Francia; entre otros países, sin embargo, este tipo de transportes solo se da todavía a modo de prueba.

Pero ¿qué ventajas tiene el eCMR? Como podemos observar también en otros ámbitos, la digitalización —por supuesto, una vez superadas las dificultades iniciales y después de que los implicados se acostumbren a ella— nos facilita la vida en términos generales. A favor del eCMR está, por ejemplo, que todas las partes implicadas en el transporte pueden saber continuamente qué está ocurriendo con la mercancía. Hoy en día todo el mundo tiene siempre un smartphone a mano, por lo que tampoco hay que temer la pérdida de documentos. Las nuevas anotaciones realizadas tras la emisión pueden incorporar sello de tiempo, de modo que puede seguirse con mayor precisión cuándo se produjo, por ejemplo, un daño en la mercancía. Además, el transportista incluso puede adjuntar fotografías a los hechos como prueba. La facturación y el pago del porte también pueden agilizarse, ya que no es necesario esperar a que llegue el documento en papel. Basta con pensar en la pandemia de Covid: la digitalización también puede reducir el número de contactos físicos. En conjunto, las empresas de transporte pueden esperar gracias a ello una reducción de costes y un aumento de la eficiencia, así como una mayor transparencia.

En Hungría, desde hace años existe por parte de las organizaciones profesionales la voluntad y se están llevando a cabo los preparativos para crear las condiciones de aplicación del eCMR; sin embargo, la regulación jurídica aún no se ha definido por completo, por lo que la fecha prevista para la introducción de la carta de porte electrónica sigue aplazándose. A pesar de ello, ya hay en nuestro país varias empresas preparadas que esperan el momento del lanzamiento con sus propias aplicaciones.

Mientras llega el eCMR, con nosotros encontrarás la versión tradicional en papel, así como otros impresos útiles necesarios para el transporte. Y si te atascas al rellenar el CMR, repasa la descripción anterior para encontrar ayuda.